Alejandro Dolina, ese fenómeno argentino...

Alejando Dolina
Vino, vio y venció. A sala llena se presentó Alejandro Dolina en el madrileño Círculo de Bellas Artes. Cientos de personas rieron, aplaudieron, escucharon y se emocionaron con las ocurrencias del multifacético -dramaturgo, humorista, músico y conductor radial- que llegó a España para promover la presentación de su opereta criolla “Lo que me costó el amor de Laura”.
Hubo risa nostálgica en el mano a mano y, luego, un largo cóctel en el que Dolina se prodigó con su público, emigrado a Madrid. “Estuvo genial”, dijo una de las asistentes.
La idea del creador de “La venganza será terrible” tiene el apoyo de la productora Ojalá para llevar adelante el proyecto teatral de la opereta grabada en 1998 con la orquesta sinfónica nacional argentina.
En ella se rinde homenaje a cantantes y artistas de primera línea, como Juan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Horacio Ferrer y Les Luthiers. Y el escritor Ernesto Sábato.
“Esta es una obra para mí muy querida, contaba con mi mayor entusiasmo y en el caso de los invitados que participaron del disco no van a estar en su mayoría, pero logramos buenos reemplazos y todos trabajaron con ganas y dedicación”, dijo Dolina.
Pregunta: Preguntarle si le gusta el escenario es obvio. Además de todo lo que ha hecho y hace, ¿También ha estudiado teatro?
Respuesta: Me gusta mucho. Pero no estudié teatro, debo ser uno de los pocos argentinos que no lo hizo.
¿Qué tiene cada mundo, el del teatro y el de la radio?
Aún cuando uno acepta que los oyentes no lo ven, tiene mucho de teatro. Y aunque sean elementales, nos instalamos en unos personajes que mucho tienen de teatral.
La venganza será terrible, como otros ciclos radiales que condujo Alejandro Dolina a lo largo de más de 20 años de trayectoria radial, se ha convertido en programa de culto, no sólo para sus fieles seguidores, sino para aquellos que disfrutan del placer de escuchar radio.
Dolina, el escritor, músico, cantante, conductor y humorista, luce tranquilo y entusiasmado frente a la nueva aventura, de alguna manera, acostumbrado a los cambios, ya que pasó por El Mundo, Rivadavia, FM Tango, Continental y Radio 10.
Le gusta hacer el programa rodeado del público que, como es habitual, colma las instalaciones de las salas y participa activamente en el desarrollo. Muchas veces, acompañado por Gabriel Rolón, su gran coequiper.
P: ¿Cómo se comporta la audiencia frente a la mudanza de emisoras?
R: Normalmente se tarda un poco en acostumbrarse, a veces hay un choque con los oyentes de los programas anteriores. Pero, las cosas, con el tiempo tienden a emparejarse.
P: Si tuviera que definir La venganza...
R: No podría definirlo. Porque no es mucho, es un programa con público, fuera de su ámbito, y su mejor virtud es la intensidad del contacto entre la gente y los que lo emitimos. Tiene un código teatral que alcanza su difusión a través de la radio. Ese contacto que se produce es muy teatral. Pero nosotros no hacemos actuación, sólo a veces y en ráfagas. Y en esta nueva etapa los oyentes posiblemente se encuentren con más trabajo, ya que tenemos mayores posibilidades de incorporar artistas invitados, de hacer cada tanto algún “radio-cine” y una mayor atomización del programa, esto es, con una mayor cantidad de bloques de menor duración. Por ejemplo, pequeños documentales, un espacio de archivos extraterrestres (lógicamente una burla de estos géneros) y una mayor presencia del humor más elaborado.
P: ¿Cuál es la fórmula de Dolina para seguir liderando la audiencia durante tantos años?
R: No lo sé. Sé que hay trabajo. Luego, si uno tiene suerte, viene la inspiración, pero no hay que contar con eso [se ríe].
Hay gente que toma el diario y comienza a decir una cosa tras otra, pero entiendo que la única manera de sostenerlo es con una preparación adecuada.
Lo que yo tengo es un corpus de nociones, de recursos, de lecturas que disparan ocurrencias que están enmarcadas por ese bagaje. Pero si a un tipo le quitan todo eso que es cultural, difícilmente tendría inspiraciones.
El programa me obliga a cierta clase de disciplina, a buscar algo interesante dentro de la ciencia, la literatura y la filosofía. Hay cosas que yo no conocía en absoluto y que las he ido incorporando a mis gustos.
Pongo por caso la epistemología, lo mismo con casi todo el estructuralismo que yo conocía más de nombre; eso es algo que debo agradecer al programa. Creo que mucha gente se conforma con demasiado poco.
La idea del creador de “La venganza será terrible” tiene el apoyo de la productora Ojalá para llevar adelante el proyecto teatral de la opereta grabada en 1998 con la orquesta sinfónica nacional argentina.
En ella se rinde homenaje a cantantes y artistas de primera línea, como Juan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Horacio Ferrer y Les Luthiers. Y el escritor Ernesto Sábato.
“Esta es una obra para mí muy querida, contaba con mi mayor entusiasmo y en el caso de los invitados que participaron del disco no van a estar en su mayoría, pero logramos buenos reemplazos y todos trabajaron con ganas y dedicación”, dijo Dolina.
Pregunta: Preguntarle si le gusta el escenario es obvio. Además de todo lo que ha hecho y hace, ¿También ha estudiado teatro?
Respuesta: Me gusta mucho. Pero no estudié teatro, debo ser uno de los pocos argentinos que no lo hizo.
¿Qué tiene cada mundo, el del teatro y el de la radio?
Aún cuando uno acepta que los oyentes no lo ven, tiene mucho de teatro. Y aunque sean elementales, nos instalamos en unos personajes que mucho tienen de teatral.
La venganza será terrible, como otros ciclos radiales que condujo Alejandro Dolina a lo largo de más de 20 años de trayectoria radial, se ha convertido en programa de culto, no sólo para sus fieles seguidores, sino para aquellos que disfrutan del placer de escuchar radio.
Dolina, el escritor, músico, cantante, conductor y humorista, luce tranquilo y entusiasmado frente a la nueva aventura, de alguna manera, acostumbrado a los cambios, ya que pasó por El Mundo, Rivadavia, FM Tango, Continental y Radio 10.
Le gusta hacer el programa rodeado del público que, como es habitual, colma las instalaciones de las salas y participa activamente en el desarrollo. Muchas veces, acompañado por Gabriel Rolón, su gran coequiper.
P: ¿Cómo se comporta la audiencia frente a la mudanza de emisoras?
R: Normalmente se tarda un poco en acostumbrarse, a veces hay un choque con los oyentes de los programas anteriores. Pero, las cosas, con el tiempo tienden a emparejarse.
P: Si tuviera que definir La venganza...
R: No podría definirlo. Porque no es mucho, es un programa con público, fuera de su ámbito, y su mejor virtud es la intensidad del contacto entre la gente y los que lo emitimos. Tiene un código teatral que alcanza su difusión a través de la radio. Ese contacto que se produce es muy teatral. Pero nosotros no hacemos actuación, sólo a veces y en ráfagas. Y en esta nueva etapa los oyentes posiblemente se encuentren con más trabajo, ya que tenemos mayores posibilidades de incorporar artistas invitados, de hacer cada tanto algún “radio-cine” y una mayor atomización del programa, esto es, con una mayor cantidad de bloques de menor duración. Por ejemplo, pequeños documentales, un espacio de archivos extraterrestres (lógicamente una burla de estos géneros) y una mayor presencia del humor más elaborado.
P: ¿Cuál es la fórmula de Dolina para seguir liderando la audiencia durante tantos años?
R: No lo sé. Sé que hay trabajo. Luego, si uno tiene suerte, viene la inspiración, pero no hay que contar con eso [se ríe].
Hay gente que toma el diario y comienza a decir una cosa tras otra, pero entiendo que la única manera de sostenerlo es con una preparación adecuada.
Lo que yo tengo es un corpus de nociones, de recursos, de lecturas que disparan ocurrencias que están enmarcadas por ese bagaje. Pero si a un tipo le quitan todo eso que es cultural, difícilmente tendría inspiraciones.
El programa me obliga a cierta clase de disciplina, a buscar algo interesante dentro de la ciencia, la literatura y la filosofía. Hay cosas que yo no conocía en absoluto y que las he ido incorporando a mis gustos.
Pongo por caso la epistemología, lo mismo con casi todo el estructuralismo que yo conocía más de nombre; eso es algo que debo agradecer al programa. Creo que mucha gente se conforma con demasiado poco.