Dardo Quinteros, una voz y guitarra para el folklore argentino – I -

De esta entrevista ha surgido el reportaje publicado en la revista Raíz Argentina de Mayo 2010, que se distribuye entre los argentinos residentes en España. Presentamos la primera parte de la larga charla con Dardo Quinteros en las mesas de El Fogón de los Arrieros de Moralzarzal.
Dardo... cordobés, sí pero ¿De dónde?
De un pueblo muy pequeño, hermoso por cierto llamado Wenceslao Escalante
¿Cómo es ese Escalante que llevas en el corazón, el de tus recuerdos, esa escuela, el club?
El Escalante que llevo en mi corazón es el de mi niñez y mi adolescencia, puesto que recuerdo sus calles de tierra, su gente tan pura con mucha inocencia, los días de lluvia mirando el hornero juntando su barro para hacer su casa.
Dardo... cordobés, sí pero ¿De dónde?
De un pueblo muy pequeño, hermoso por cierto llamado Wenceslao Escalante
¿Cómo es ese Escalante que llevas en el corazón, el de tus recuerdos, esa escuela, el club?
El Escalante que llevo en mi corazón es el de mi niñez y mi adolescencia, puesto que recuerdo sus calles de tierra, su gente tan pura con mucha inocencia, los días de lluvia mirando el hornero juntando su barro para hacer su casa.

Me veo con los pantalones cortos, con mi gomera y con la bolsita que me había cosido mi madre llena de piedritas. Recuerdo mi primera escuelita
Nacional nº10, con su patio de tierra, nuestra bandera argentina ondeando en ese mástil que nos parecía inmenso al ser nosotros tan chicos.
También recuerdo el fondo del patio donde había un tinglado y una cocina antigua de leña donde Doña Encarnación, que nos hacia el chocolate para los días patrios, esto era algo que me llamaba mucho la atención.
Y claro… recuerdo con mucho cariño también mi club Guillermo Renny que frecuentaba los domingos con mi padre, para ver futbol, y a don Celedonio con una bolsa arpillera vendiendo naranjas.
Aunque la familia tiraba hacia los fierros de Ingersoll en Monte Maíz, tú un día....
Yo un día tuve la sorpresa de que mis padres rompieran la alcancía y me compraran mi primer sueño, que era una guitarra.
Así comencé este camino de canto y guitarra y aquí sigo (como decía mi tío Ildo), para que no se pierda la raza de los cantores .
¿De dónde te ha venido la afición por el canto y la música, Dardo?
Siempre digo que soy un privilegiado por haber vivido la mejor época de nuestro folklore, siendo aún un niño y viendo a tantas figuras inmensas como Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune, Eduardo Falú entre tantos.... y fueron ellos los que me llevaron a esta afición.
Llega 1972... ¿Cómo llegas a ese gran elenco de cantantes que ha sido Folk Cámara?
Llegó a través de un anuncio en el rubro 14 del diario Clarín de Buenos Aires, que se distribuye en toda Argentina. Lo había puesto un gran director de música, como lo es Arturo Fernández Romero y decía así: “Grupo vocal en formación necesita voces”.
Así fue el comienzo de mi experiencia en cuanto a grupo vocal. El nombre de “Folck Cámara” encierra para mí algo muy grande, porque este grupo ha sido mi escuela en todo y es lo que me ha servido como base en mi profesión.
Fíjate que yo me acuerdo de ti, con tu melena que conservas, en Las Voces Blancas...
La experiencia de 5 años como tenor de Folck Cámara me sirvió para integrar “Las Voces Blancas”, maravilloso grupo del cual guardo inmensos recuerdos. Uno de ellos, veinte días que pase en Necochea con el Chango Nieto, Los Trovadores del Norte y mis ídolos El Chúcaro y Norma Viola .
Te preguntaras Eduardo ¿Porque mis ídolos unos bailarines de folklore argentino? Es que yo no lo había comentado, pero soy profesor de Danzas Folklóricas Argentinas. El profesorado lo hice en Escalante, adonde venía de Córdoba capital, la directora Gloria López Díaz a tomarnos los exámenes de baile.
Si te parece bien, seguimos ahora churrasqueando en El Fogón de los Arrieros, aquí con Mara, Aníbal y Mirta. Dejamos para dentro de un rato el comienzo de tu carrera internacional.
Eduardo Aldiser
Revista Raíz Argentina