• Edgardo Ibañez, ingeniero argentino en La Granja, Segovia, España

    Entrevista realizada en la revista RAÍZ ARGENTINA editada en España para los argentinos aquí residentes, en Febrero 2009 a Edgardo Ibañez, ingeniero argentino que vive en la provincia de Segovia. Producto de un encuentro casual con el tango como puente, este rosarino, ingeniero y cantor nos ha acercado a muchos amigos españoles de la tierra castellana.
     
     
    Por Eduardo Aldiser
     
    “La música, el baile y la poesía me han generado el mejor canal para evacuar la nostalgia” nos dice Edgardo, nacido en Villa Gobernador Gálvez y rosarino por vocación. Es ingeniero civil por la Universidad Nacional de Rosario y profesor en España, años atrás, en la Universidad Internacional SEK de Segovia, donde vive desde 1992. Realiza colaboraciones profesionales con varias empresas españolas. Además forma parte del grupo folklórico argentino Quimey y canta, baila e interpreta el tango.
     
    Edgardo, ¿se puede saber que hace un rosarino en La Granja de San Idelfonso?

    E. I. Disfrutar de la vida. El destino y la suerte me trajeron a este punto por trabajo y automáticamente supe que era el sitio donde quería vivir. Tengo tranquilidad, naturaleza, seguridad, y estoy muy bien comunicado cerca de la pequeña ciudad de Segovia y de la muy grande Madrid. Solamente me falta el río.

    Y cuando te entra la nostalgia... por donde abres canales, hablando en términos de ingenieria

    E. I. Lo de canal es perfecto, porque un canal se construye para que el agua fluya naturalmente, distinto a una tubería donde la mayor parte de las veces “corre a presión”. La nostalgia se genera y se debe dejar fluir, dejar que se canalice a través de las muchas cosas que te acompañan en tu vida desde tus orígenes.

    Las expresiones culturales deben servir para conectarnos con lo que fuimos, definir cómo somos y proyectarnos a cómo queremos ser. La música, el baile y la poesía me han generado el mejor canal para evacuar la nostalgia. El TANGO combina esos tres factores con sabiduría y el resultado es un microclima perfecto para vivir y relacionarte con los demás en cualquier parte del mundo.


    Bueno, tienes una buena vía de descarga a tierra...

    E. I. Tengo varias: una es la música. Poco podía imaginar que al venir a España por motivos laborales podría seguir haciendo música argentina, ni siquiera la guitarra me traje, sin embargo, al poco tiempo de llegar, fui conociendo mucha gente, no siempre argentina, enamorada y con grandes conocimientos de “nuestra” música popular.
    (El término “nuestra” adquiere otra dimensión cuando no estás en tu tierra que te llena de orgullo y te define).

    Bueno, formé parte de varios grupos y por fin nos encontramos tres personas con el mismo vicio metido en el cuerpo, Cesar Vidal (de América pcia. de Buenos Aires) y David Capurro (de Casilda pcia. de Santa Fe). Formamos “Quimey Canto” para hacer folclore argentino con las herramientas que teníamos: guitarra, bandoneón y saxo.

    El invento fue personalmente tan bueno que hoy vivimos dos en el mismo pueblo de la Granja de San Ildefonso y el otro en Segovia presentando ya nuestro primer CD que, como no podía ser de otra manera, se llama “Destinos”.

    La otra gran vía de escape es el Tango. Para ello con mi esposa formamos parte y trabajamos en una Asociación llamada Tanteas en la ciudad de Segovia, en la cual se aprende, se enseña, se practica y se disfruta del Tango. Sus fundadores son segovianos y el 90% de los socios son españoles lo cual nos llena de satisfacción y orgullo. En este microclima de tangomanía también me doy el gusto de cantar, como si fuera poco.


    Que nos puedes contar de tu familia...

    E. I. Mi esposa es también argentina y rosarina. Vinimos juntos con ventipocos años y hoy tenemos dos hijos de 12 y 8 años, por supuesto nacidos en Segovia.

    Es una suerte poder criar hijos en un sitio como el que vivimos, un sitio donde te da tiempo para trabajar y hacer cosas.


    Por La Granja seguro que te has hecho de los judiones, que a mi me chiflan ¿y de algo más?

    E. I. Los judiones no me hacen ilusión pero el cordero o el cochinillo no se perdona.


    Con la gente de Quimey y los amigos tangueros de Tanteas, ¿has hecho alguna demostración de asador criollo profesional al estilo rosarino?

    E. I. No seamos tan engreídos con nuestra comida... el asado en Rosario siempre se añora pero aquí, además de aprender a comer carne poco hecha, soy una fiera con el cordero al horno de leña.


    Como ingeniero... la preguntaba infaltable: compáranos el clásico allá-aquí.

    E. I. A decir verdad, como ingeniero en Argentina no debuté ya que al terminar mi carrera, mis padres y hermanos se encontraban en España, no por gusto sino como tantos otros, con sus energías consumidas tras 25 años de trabajo en un país fecundo donde sus gobernantes esterilizaron y abortaron cualquier resquicio de iniciativa empresarial.

    A España le debo 16 años de trabajo continuado, la consolidación de una familia y la salud de mis padres.


    ¿Ñuloso o canalla? ¿troileano o puglisista? ¿polenta o pizza a la piedra en Via Appia, por Pellegrini?


    E. I. Sin ningún lugar a dudas, Newells, troileano, puglisista y pizza a la piedra. ¿Por qué?

    Porque soy sufridor, troileano como músico, puglisista como bailarín y pizza porque es más fácil de compartir.


    Cuando visitas los jardines reales ¿hay rinconcitos del Parque Independencia?

    E. I. No, imposible. Los jardines reales los hizo un rey para el y luego lo presto al pueblo. El Parque Independencia lo hizo el pueblo de Rosario, la montaña del parque, la única montaña del parque y de Rosario la hicieron los presos de la cárcel al excavar a pala el lago, los carnavales de pequeño donde cantaba Alberto Castillo, el miedo de cruzarlo a las 2 de la mañana para tomar el bondi (colectivo) y las citas a tomar solcito mientras te mandabas unas turcas (empanadas dulces) que a saber de que estaban hechas, los pingos y por supuesto el glorioso estadio de la roja y negra, eso no lo podes encontrar en otro sitio por muy real que sea.


    Ingeniero, cantor de tangos, cantante folklórico, bailarín compadrito... cómo te despido?

    E. I. Con un chau rosarino estaría bien, todo lo otro debería esta implícito en un buen Argentino.


    Te espero en el Saigo, al lado del Sol de Mayo, para un café con una lágrima de leche.


    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa
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