• El periodista y locutor argentino Rodolfo Ghezzi habla de la Selección

    Vimos juntos en Galapagar, provincia de Madrid, frente a su iglesia de 1473, el partido increíble de Alemania jugando con Argentina. Me dijo que enviaría un comentario sobre el partido y, aunque lo levanto con cierta demora por "esconderse" el email, lo ha actualizado con el triunfo de España, que tanto nos alegra a muchos argentinos aquí, entre otros nosotros dos.


    Comenta Rodolfo Ghezzi:



    En primer lugar quiero saludar el triunfo de la Selección Española ante Alemania, deseando de todo corazón para el próximo domingo,  la consagración definitiva de uno de los mejores equipos de todos los tiempos, no solo de España, sino en la historia del fútbol.

    Un buen amigo español me decía  antes del partido de ayer miércoles 7 de Julio: “Os vamos a vengar”. Le agradecí sus palabras  y también le dije que Argentina había merecido el tremendo varapalo de los alemanes, por muchas razones, así como los uruguayos y paraguayos han caído con dignidad y honor.

    ¿Habremos evitado los argentinos con esta derrota ante Alemania, una futura y posible manipulación política ante un hipotético triunfo? El domingo pasado vi la necesidad de volcar mi “bronca” en el papel, sin otro ánimo de mi parte que el de ser coherente, lo que no quiere decir acertado.

    Tras la humillante derrota ante Alemania , el técnico Maradona se presentó en la Sala de Prensa ante la lógica expectativa de los enviados especiales. Asumiendo un papel de víctima  y de llorona profesional, dirigió un discurso que en absoluto se parecía a una autocrítica, más bien a una justificación que en realidad, sigue escondiendo las auténticas razones de este monumental fracaso, que no sorprende en absoluto, certifica la errante historia de una selección que continúa a la deriva desde hace bastantes años.

    En la conferencia de prensa (?) de ayer, había desaparecido la estrategia del canchero, del suficiente, del “¿estás nervioso Schweinsteiger?”. Maradona adoptó, repito, el papel de llorona profesional y como si no fuera consciente de lo que tendría que significar esta derrota para su futuro, ante la pregunta de su continuidad, dijo que lo  consultaría con los “chicos” y con su familia. Como si la cosa no fuera con él, como si de él dependiera la continuidad como entrenador. ¡El Dios Maradona!.

    Un periodista argentino, le insinúo que alguien podrá estar contento en el país con esta derrota. Obviamente, el técnico se ofendió y le preguntó al compañero, si lo estaba cargando, si se estaba burlando. Bien sabe Maradona que la pregunta apuntaba directamente a su situación después del 4 a 0.

    Cuando terminó el partido, como todos los compatriotas, salí con el corazón destrozado, no tanto por la derrota, sino por el triste papel del equipo y la goleada. Me tocó estar en el país cuando las eliminatorias para el Mundial y ya pude presentir que esa experiencia que estaba viviendo, anticipaba el rotundo fracaso en esta Copa del Mundo. Los argentinos estamos acostumbrados a la eterna improvisación, a políticos que sólo buscan su propio beneficio, a los habituales acomodos en las instituciones, al amiguismo,  a ídolos de barro que, una vez más, han campeado alegremente. El equipo es producto de todas esas variantes, del anquilosamiento de una institución como la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) y del manejo y los enchufes que el técnico y sus preferidos han dispuesto para la oportunidad.

    Los argentinos olvidamos muy rápidamente. Cuando el técnico dijo aquélla barbaridad que dio la vuelta al mundo, “que me la chupen”, fue condenado sin paliativos, con algunas excepciones que le perdonan todo al Diego. En los últimos tiempos, se han hecho canciones con ella, se le ha jaleado, pasando del odio al amor, sin solución de continuidad. Así somos los argentinos.

    No se trata de que reflexionemos nosotros, son los responsables los que tienen que terminar con la farsa, la mentira, las influencias y con los inquisidores que vetan a uno u otro jugador, porque soy amigo del Diego. Limpiar es la consigna, es lo que todos debemos exigir, desde arriba hasta lo más elemental. Porque con el dinero de los contribuyentes se paga a estos señores.

    Para terminar, dejo que los profesionales hagan la crítica del partido en sí. Y a pesar de que me (nos) duela, hemos terminado nuestra participación en el Mundial, como se preveía: cuando realmente nos enfrentamos a un gran equipo, tomamos conciencia  de la mediocridad del nuestro, no de todos sus jugadores, del equipo como tal.

    Un fuerte abrazo para los lectores de RAÍZ ARGENTINA.

    Rodolfo Ghezzi 
     
    (Madrid) 8 de Julio de 2010

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