• Jaime C. Deulofeu, un argentino que saluda a España campeona

    Lo hace desde Vigo donde ha creado un espacio de arte argentino, español e iberoamericano que es muy visitado. Aquí plasma en palabras, con su ingenio peculiar, las emociones que hemos vivido este domingo 11 de julio 2010. Lo remata con una oración de antología. Nos dice Jaime:




    El archivo de la nostalgia

     
    Queridos amigos, como hombre que lleva a Argentina en el alma y España en el corazón, quiero expresar hoy la felicidad que me transmite la fiesta del fútbol, compartiendo con vosotros mi archivo de la nostalgia.

    Quizá recién ahora algunos caigan en la cuenta de que España se ha convertido, en los últimos años,  en una potencia deportiva mundial, creando con esfuerzo, dedicación y talento una gran tarta. Al fútbol, el más popular de los deportes, le ha tocado hoy ponerle la guinda con su coronación universal.

    Merecido triunfo en el Mundial de Sudáfrica al que solo nos queda rendirnos y felicitar a los protagonistas por la histórica hazaña.

    Para los pibes que tuvimos una pelota de trapo como primer juguete, y vivimos la infancia con las rodillas teñidas de verde, lo hecho por la Roja significa mucho más que un acontecimiento deportivo. España y los españoles viven hoy una pasión por el fútbol que otros grandes de ese deporte como Argentina o Brasil ya conocían desde hace varios años.

    Lejos queda aquel Mundial del 50 cuando la Guerra no dejaba a los jugadores darse la mano en el campo. Muchos campeonatos pasaron sin pena ni gloria, otros en cambio quedaron para siempre grabados en nuestra memoria. Argentina ´78 por ejemplo, cuando desde Bariloche cantábamos aquello de “el que no salta es holandés”. España ´82, su mascota “naranjito”, y Balaídos, el estadio de nuestro querido Vigo como subsede. Francia ´98 y mi viaje con Lidia y Carlos a Toulouse. Alemania 2006, que me pilló presentando mi libro El Triciclo de Djaiv en León el día que Argentina cayó eliminada por un penalty alemán.

    Así llegamos a Sudáfrica 2010, exótico y lejano país africano donde se consumó la consagración de España como Campeona del Mundo.

    Nosotros, futboleros de alma, que más allá de triunfos y derrotas vibramos en cada jugada como si fuéramos los dueños del balón, en cada campeonato del mundo revivimos experiencias pasadas, y renovamos la magia de jugar un balón con los piés.

    En mi caso, las primeras vivencias futboleras fueron en el norte de Argentina, en Santiago del Estero, donde el calor nos obligaba a esperar la noche para poder corretear detrás de la pelota con los niños del barrio. Luego en el sur, en Jacobacci, donde descubrí que el fútbol puede ser sinónimo de vida, aunque sea practicado en la nieve, el barro, entre las piedras y el viento. En mis clubes de juventud Perito Moreno, Huahuel Niyeo, en la Selección Mayor del Colegio Don Bosco de Bahía Blanca. En una Patagonia de aventuras y milagros, cargado de anécdotas compartidas con mis amigos queridos como Mario Chaina, los Contín, los Rodrigo o Edgardo Buyayiski.

    Años más tarde, convertido en profesional de la Educación Física tuve la suerte de trabajar educando y formando a más de una generación de niños y jóvenes a través de los valores del deporte y la vida sana. Labor continuada en territorio emigrante en el Centro Argentino de Galicia entre otras instituciones.

    Los Kempes, Batistuta o Maradona de otros tiempo se convirtieron hoy en Villa, Xavi o Iniesta. Cambian los nombres pero la magia y la fantasía continúan inalterables.


    Hoy España se siente orgullosa de sus campeones, y nosotros compartimos esa alegría por todo lo que representa. Porque detrás de cada jugador y entrenadores hay grandes historias personales. Porque esta selección está formada por chicos de barrio, en el sentido más puro y elevado del término.

    Porque son chavales que transmiten humildad y simpatía, entre las muchas virtudes que les han llevado hasta allí.

    Unos pocos gestos como ejemplo, en la celebración del gol más importante de sus vida acordarse de los amigos fallecidos, o en la fiesta ante millones de aficionados no se olvidaron de sus padres y abuelos, ni de tantas generaciones de españoles que soñaron con este momento y no lo pudieron ver en vida.

    Jóvenes que en la cancha transmiten el aplomo y la sabiduría de los veteranos, dando una verdadera lección de compañerismo.

    A medida que vamos conociendo más de los protagonistas descubrimos la verdadera magnitud de la tarea realizada, desde el entrenador, que como un monje budista supo transmitir la serenidad y sabiduría necesaria, supo formar una verdadera “piña”, un grupo humano que asimiló perfectamente las enseñanzas de su maestro, tanto las tácticas en el campo de juego, como las humanas fuera de él.
     

    Spain is diferent

    Un equipo con mentalidad catalana, pero de ambición hispana, logró lo que para los políticos sigue siendo una utopía inalcanzable, conseguir la unidad del pueblo detrás de una única bandera. La del talento con humildad, la de la eficacia con alegría, la del poderío con respeto.

    Quizá sea cierto de que estamos asistiendo a la edad de oro del deporte español, lo que facilita el trabajo a los pulpos pitonisos.

    Amigos de todo el mundo nos han hecho llegar antes sus saludos de ánimo, y ahora la enhorabuena por el triunfo, especialmente desde Argentina por la sangre y por habernos vengado ante los alemanes.

    La televisión, Internet, la telefonía móvil, la prensa con su cobertura mediática hoy nos hacen vivir estos eventos de una manera inédita, metiéndonos en la epidermis de los jugadores, despertando sentimientos, creando afición.

    Gracias Sudáfrica por recordarnos que África también está en el mapa y que es un gran continente.

    Gracias Fútbol por recordarnos los niños que mueren de hambre, y no solo en Sudáfrica.

    Gracias Chicos por mostrarnos que es posible un cambio de conductas, ejemplo y espejo para nuevas generaciones.

    Gracias por haber abierto nuestro archivo de la nostalgia,  regresándonos al futuro de nuestra infancia. Por hacernos soñar y seguir creyendo que hay vida más allá de las guerras. Por hacernos soñar y seguir creyendo que un mundo mejor es posible.

     

    Oración especial, que los dioses dieron por buena:

     

    Roja nuestra que estás en los cielos,

    santificada sea tu gesta,

    con Villa o con Iniesta venga a nosotros tu Reyna,

    hágase tu voluntad en la eurocopa como en los mundiales,

    danos hoy el gol de cada día,

    perdona nuestros penaltis

    como también nosotros perdonamos sus patadas,

    no nos dejes caer en la eliminación

    y líbranos de la soberbia.

    Amén

    Firmado, San Iker


    Gracias amigos de RAÍZ ARGENTINA y un saludo para todos nuestros compatriotas y amigos españoles...

    Jaime C. Deulofeu, Vigo, Galicia, España


    Compartir en

    Lista de comentarios

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Protección de datos