La Taba argentina, en un recitado enviado desde Dolores, Buenos Aires

Nos “tiran” la taba desde
Dolores, Provincia de Buenos Aires, Argentina

En la edición impresa de RAÍZ ARGENTINA y también en la versión de Internet, podemos leer la nota de Roberto Santamaría sobre las pulperías argentinas.
En ese relato, nuestro gaucho colega, realizador de “La Pulpería de Roberto” en FM Argentina 107.1, de Mar del Plata, nombra como una de las distracciones del gauchaje, al juego de la taba.

Varios lectores nos han pedido más explicaciones sobre el juego criollo y nos llegan desde la bonaerense ciudad de Dolores, un poema gaucho firmado por Juan Carlos Pirali, que tuvieron una mención especial en el Certamen "Juegos Florales 50ª Fiesta Provincial de Las Llanuras" de la también bonaerense y criolla ciudad de Coronel Dorrego, en 2009.
Mientras sigue mateando a gusto, vaya payando estos versos:
LA TABA
Un astrágalo vacuno
limpio de grasa y bien seco,
fue oráculo y vaticinio
de remoto origen griego;
llegó a la América india
con el galopar del tiempo.
Anduvo como bisagra
en un garrón de buey viejo,
y por cosas del destino
fue criollo entretenimiento,
en yerras, en pulperías,
en el campo y en el pueblo.
El gaucho la hizo aparcera
en clandestinos eventos,
y al calzarla con metal
le dio el clásico diseño;
del lado de “suerte”, bronce,
y el “culo” en chapa de acero.
En las reuniones camperas
donde rondan los festejos,
canta la taba el presente
para animar el encuentro,
y entra a “tayar” soberana
como místico señuelo.
Sobre la cancha, dos rayas
marcan el linde del juego:
con la fe puesta en la mano
un “tabero” en cada extremo,
y ojos ávidos que azuzan
inquietudes y suspensos.
Alza el tirador la taba,
la palma mirando el cielo,
la vista fija en un punto,
el brazo tendido y tenso,
con habilidad y destreza
jugará su suerte al “hueso”.
De afuera apostan al tiro;
¡voy cinco!, ¡voy veinte pesos!,
el juez sentencia: ¡Fue buena!,
hay aplausos y lamentos,
y en la tensión del que juega
grita el vino desde adentro.
Entre “lisos” y “clavadas”
la taba encierra secretos;
también la vida del hombre
cabalga en llano y repecho,
con la indudable certeza
que su destino es un juego.
Juan Carlos Pirali, Dolores, Buenos Aires
03-12-2008