La casa de la hermana de San Martín en Madrid

REVISTA RAIZ ARGENTINA / MARZO 09
Acompañados por el periodista e investigador histórico argentino Armando Puente, hemos recorrido los lugares de la ciudad donde residió y está sepultada. Vaya esta perla histórica, como adelanto de la nota que publicamos en nuestra revista Raíz Argentina de Marzo 09: “Los Hermanos de San Martín: todos fueron militares”.
Maria Elena, la mayor y tambien la única mujer de la prole San Martín- Matorras, nació en Calera de Vacas, Provincia de Corrientes, Argentina, lo mismo que los dos primeros varones, Manuel Tadeo y Juan Fermín.
El título se refiere a los demás hermanos varones de José Francisco. Sin embargo también María Elena estaba vinculada al mundo castrense al casarse con Gonzalez de Menchaca, militar catalán con quien vivió en La Mancha, Galicia y finalmente en Madrid. Tras enviudar, su vida continúa en la casa del tercer piso de calle del Príncipe, 13 cuya fachada actual ilustra esta nota.
Realizamos con Armando Puente los recorridos habituales de esta San Martín ligada a Madrid. Cada día asistía a misa a la parroquia de San Sebastián, en la calle Atocha, donde además fue sepultada en lo que entonces eran los fondos de la iglesia, donde hay un pequeño cementerio.
Cuando uno es argentino y se encuentra ante lugares que se vinculan familiarmente con el Libertador, se siente un cosquilleo, producto del fervor con el que vivimos nuestra historia argentina.
El título se refiere a los demás hermanos varones de José Francisco. Sin embargo también María Elena estaba vinculada al mundo castrense al casarse con Gonzalez de Menchaca, militar catalán con quien vivió en La Mancha, Galicia y finalmente en Madrid. Tras enviudar, su vida continúa en la casa del tercer piso de calle del Príncipe, 13 cuya fachada actual ilustra esta nota.
Realizamos con Armando Puente los recorridos habituales de esta San Martín ligada a Madrid. Cada día asistía a misa a la parroquia de San Sebastián, en la calle Atocha, donde además fue sepultada en lo que entonces eran los fondos de la iglesia, donde hay un pequeño cementerio.
Cuando uno es argentino y se encuentra ante lugares que se vinculan familiarmente con el Libertador, se siente un cosquilleo, producto del fervor con el que vivimos nuestra historia argentina.