María Susana Azzi. Su visión de Argentina y el Tango – I

Como presentación, en este primer capítulo nos centramos en su labor como escritora para destacar sus libros `Pioneros de la Industria Argentina´ (en colaboración con Ricardo de Titto); `Astor Piazzolla. Su Vida y Su Música´ y `Antropología del Tango. Los Protagonistas´, entre otros.
María Susana Azzi nos habla de:

EL TANGO MULTICULTURAL
La sociedad argentina siempre ha sido un melting pot o crisol de razas y todavía lo es: la Argentina es una sociedad abierta donde no existen ghettos. El tango como institución informal que acogió a decenas de miles de inmigrantes -especialmente italianos-, es un ejemplo muy regio de eso.
La investigación del tango es la historia del multiculturalismo en la sociedad argentina y es el rescate de redes sociales y de símbolos de identidad cultural. El tango es una experiencia multivocal que cuenta la historia de personas muy diversas; es la aceptación de la diversidad y la inclusión de lo marginal dentro del sistema. No sólo es un vehículo que acelera la integración cultural sino que el tango es un integrador multicultural.
En el estudio del tango encontramos una clave para comprender la trama esencial de la sociedad argentina moderna. El tango expresa temas culturales con los cuales el argentino se identifica; el tango moldeó la psicología de mucha gente. En una sociedad de inmigrantes con raíces aún jóvenes, cuando los padres y el estado no brindaron una educación que reflejara las necesidades del país, el tango fue la respuesta a esta omisión.
El tango es un género popular complejo que incluye danza, música, canción, narrativa, gestual y drama. Es filosofía y pathos. En el tango confluyen innumerables elementos culturales y estéticos de origen africano, americano y europeo que a su vez interactúan y se potencian.
La historia del tango no es una historia convencional de estilos que evolucionan década a década ni de tradiciones nacionales que compiten entre sí, ya que deben acomodarse innumerables elementos estéticos así también como valores éticos y filosóficos. Cronológicamente, el tango en la ciudad de Buenos Aires ha sido tango de negros, tango americano o habanera, tango andaluz o español, tango criollo, tango rioplatense y tango argentino.
Los italianos en la Argentina se integraron a la sociedad mayor con bastante facilidad y no crearon barreras culturales. Rara vez escuchamos hoy a los ítalo-argentinos cantar canzonettas como sí lo hacían los italianos inmigrantes.
El tango como institución informal, junto con otras instituciones formales e informales, permitió la integración de los extranjeros a la vida del país. En esta dinámica, la contribución italiana al género fue notable. Mis raíces son totalmente italianas por parte de padre y francesas, canadienses, españolas y sudamericanas (uruguayas y argentinas) por parte de madre. Como muchos en este país, tengo doble ciudadanía: argentina e italiana.

Entre 1871 y 1914 llegaron al país 5,9 millones de personas. Argentina fue el país que recibió la segunda mayor inmigración entre 1821 y 1932, Estados Unidos ocupó el primer lugar, Canadá el tercero. Entre 1876 y 1976, cerca de 26 millones de italianos emigran; el 75% eran hombres, de los cuales el 80% se encontraba en edad económicamente activa: 5,7 millones fueron a los Estados Unidos de Norteamérica y 3 millones a la Argentina. La base de los italianos se había establecido en Buenos Aires en 1856 y un número considerable llegó en las décadas de 1860 y 1870, antes de la migración masiva que se inició en 1880.
En Buenos Aires, en 1869, los españoles constituían sólo el 8% de la población [...mientras que] los italianos alcanzaban el 24% de la población de la ciudad. No sólo fueron los italianos el grupo mayor de inmigrantes, sino que la mayoría de los apellidos relacionados con el tango son italianos; la contribución italiana e ítalo-argentina ha sido notable.
‘El porcentaje de italianos con respecto a la población total, permaneció más alto en [los barrios de] la Boca y Barracas [...] que en cualquier otra área de la ciudad: 31% según el censo municipal de 1909, aunque este porcentaje marcaba una declinación respecto del 52% estimado en 1887. De esta población eran pocos los que no tenían uno de sus progenitores italiano. La Boca en particular conservó la atmósfera, el idioma y hasta los olores de Génova’.
El barrio de la Boca fue una ‘pequeña Italia’. En 1909 y sobre el total de la población de la ciudad de Buenos Aires, había: 29,3% italianos; 17,1% argentinos; 11,2% españoles; 0,4% franceses; 0,4% americanos; 0,1% rusos y 41,5% otros. Era el sueño de “hacer la América”.
María Susana Azzi