Odas a las Malvinas, obra del argentino Mario Silva Arriola– Capítulo I-

“Las Odas a las Malvinas nacen como una obra indispensable para mí, ha sido siempre una inquietud mía. La idea del libro nació hace exactamente hace nueve años en la Argentina, donde escribí el primer poema. Y lo fui escribiendo ida y vuelta de la Argentina, España y a otros países. Hasta que me decidí ahora a publicarlo, tras haber pulido la parte más áspera de este libro, que es el tema de la recuperación argentina de 1982.

Por supuesto que en ese momento, como digo en mi poemario, todos éramos Malvinas. Pero indudablemente los que impulsaron esta reconquista de las islas, no eran las personas más adecuadas para ello. En principio era un gobierno entreguista, que no podía pregonar nacionalismo, un gobierno terrorista y era un gobierno asesino. Se saltaron todas las condiciones para que esa reconquista tuviera un sostén respetable.
Con todo, hay que respetar, sí, que los que fueron allí lo hicieron con un idealismo increíble, fueron deseosos de recuperar las islas y dieron lo que más puede dar una persona, que es entregar la vida. Allí cayeron muchísimos soldados argentinos a los que recuerdo y tengo mucho respeto en este libro y creo que ellos son los titulares primeros, que tienen el derecho a que las Malvinas sean argentinas.
A mí me conmueve mucho que haya un cementerio en Darwin, y le dedico un poema, en donde hay enterrados soldados argentinos que ni siquiera se saben quiénes son. Los ingleses en un gesto que realmente es encomiable, les pusieron una losa que dice: “Soldado argentino desconocido, solo conocido por Dios”. Esta fue una idea de los británicos, no de los argentinos; ellos los respetaron hasta el punto de ponerle eso, por lo menos saber que Dios los conoce.

Posteriormente los ingleses en un golpe de mano y por la fuerza expulsan a Pinedo que estaba con un barco allí y toman las islas, pero esto es pura fuerza. Los ingleses no tienen un solo título para presentar de dominio de las islas Malvinas que no sea la fuerza y la permanencia claro, esto ocurrió en 1833 y hasta el día de hoy siguen siendo los dueños de las islas por la fuerza.
La única ocupación británica que hubo, lo fue en la isla Sanders una pequeña isla cerca de la Gran Malvina y donde hubo un puerto, puerto Edmond, que se llamo en español creo que de La Cruzada. De cualquier manera, puerto Edmond era una pequeña base donde una vez, un capitán inglés, conminado a abandonarlo, dejó una placa de estaño o cobre donde decía que “estos dominios son de su Majestad Británica, etc. y puso su nombre, que creo se llamaba Smith.
Es placa tuvo un destino novelesco, ya que fue a parar a las manos de Beresford, que fue uno de los invadió las costas del Río de la Plata en las invasiones inglesas de 1804, 1806. La cogió del Museo de Luján, que estaba allí expuesta y la llevó para Inglaterra y allí desapareció. Al parecer se la robaron, así que la placa en este momento es una historia vieja, desaparecida y que no representa nada.
Sin embargo, en un encuentro que hubo hace unos años entre argentinos y un malvinense, kelper criado en las islas y allí educado, en la Patagonia, propiciado por una institución chilena para ver cómo funcionaban las cosas entre los adolescentes, estos coincidían en todo, en la música, el baile, el rock, los gustos. Pero cuando se llegó el tema de la soberanía de las Malvinas, el kelper se sabía de memoria la historia de las islas, una historia falsificada, completamente alejada de la realidad pero que él se creía, que se la habían enseñado en el colegio.
En 1911 se dictó una ley que yo la cito, propiciada por Don Alfredo Palacios, fundador del Partido Socialista en Argentina, por la que de un libro de Paul Graussac, historiador francés y amante de la Argentina, que era muy grande sobre la historia de las islas, se hizo un opúsculo en francés que se llama “Las Islas Malvinas”.
Hoy día, si le preguntamos a un chico de la escuela primaria sobre las islas Malvinas, no tiene idea. Es más incluyo a los de estudios secundario o universitarios de nuestro país. Quizás sí sepan de la guerra de 1982 por las películas, por los libros que se han publicado, pero allí se acabó la historia de las Malvinas. Y eso es una falta de respeto por los que murieron por esas islas nuestras”.