Perón ha muerto ... aquel 1 de Julio de 1974 en Argentina

Desde la primera semana de junio “vivía” en los dos canales de televisión de Rosario, Canal 3 y Canal 5, porque estábamos trasmitiendo el Campeonato Mundial de Fútbol de Alemania. Era la primera vez que se ofrecía en todo el mundo el campeonato completo en televisión y no como ocurría hasta 1970, que cada país compraba sus propios partidos o aquellos con selecciones importantes, más las rondas finales.
Ese mediodía debíamos reunirnos en Canal 5 para preparar las trasmisiones del miércoles, las semifinales. Con una actividad de este tipo y mucho dinero en juego, todo giraba en torno al Mundial. Son mil detalles de producción y contactos con los anunciantes, que mantienen en una tensión permanente.
Acababa de entrar en la recepción de la emisora rosarina, a trescientos metros del Monumento Nacional a la Bandera Argentina y a treinta metros del río Paraná. Los saludos con la recepcionista y amigos del Cinco que pasaban por allí, charla trivial… hasta que la transmisión habitual del Canal que teníamos de fondo, sin atenderla, en una gran pantalla… enmudeció. La señal típica de las conexiones nacionales de los discursos presidenciales o desfiles militares, cubrió esa pantalla y nos hizo volvernos al momento.
La entonces vice presidenta de Argentina, María Estela Martínez de Perón, en un escueto comunicado, dio a conocer la noticia que venía circulando como rumor desde el domingo y, especialmente, desde las 10.30 de la mañana de ese lunes 1 de junio.
¿Qué vivimos en la recepción de Canal 5, Avenida Belgrano de Rosario, Argentina?
La recepcionista y otras personas que llegaron casi corriendo al escuchar el corte de la transmisión habitual y cuyos rostros se difuminan para mí treinta y cinco años después, lloraban desconsoladamente, como se llora a un familiar. Todos quedamos petrificados. Son esos momentos muy especiales en los que cuesta trabajo reaccionar.
Con el tiempo asocio aquello con lo relatado por Ernesto Sábato, posiblemente en Revista de Occidente, allá por el 67. Él estaba en una ciudad del noroeste, creo que Salta, cuando murió Eva Perón. Ese acontecimiento paralizó la vida del país (como en el 74) y debió quedarse varios días más de lo previsto para dar una conferencia, me parece recordar, que lo había llevado a esa ciudad del noroeste argentino.
No tenían nada que hacer él y otros acompañantes llegados desde Buenos Aires y salieron un día a dar un paseo por las cercanías serranas de la ciudad. De pronto, en un lugar inhóspito y aparentemente deshabitado, en una especia de concavidad de las rocas, vieron un altar pequeño con un foto de Evita y varias velas encendidas. En torno al mismo, un grupo de mujeres del lugar, rezaban y lloraban con desconsuelo, mientras tocaban esa foto, mágica para ellas.
Meditaba Sábato que en ese momento se le vinieron abajo sus posiciones frontalmente opuestas al peronismo, al ver a miles de kilómetros de la Capital Federal cómo unas mujeres simples, sencillas, lugareñas, que jamás verían a un presidente en su vida… estaban rindiendo un homenaje sentido, como a un familiar, por aquella mujer que era un icono. Se decía Sábato en su escrito que debía haber algo en esa posición política a la que él se oponía por su demagogia y menoscabo de la cultura.
Aquel lunes 1 de julio de 1974, aunque la situación para mí era otra, él llanto expontáneo que brotó entre muchas personas en el Canal 5, me retrotrajeron a aquella lectura sabatiana.
Yo estaba en otra cosa. Sabía que los funerales de Perón significarían trastocar todas las programaciones de radio y televisión en Argentina, como realmente ocurrió. Y que teníamos firmado un contrato millonario con Alemania. Tras unos pocos minutos grogui, la reacción fue inmediata… una reunión urgente con los directivos de los dos canales, tensa y difícil.
Por suerte el mismo colapso lo vivía Canal 7 de Buenos Aires, estatal, con un contrato aún más importante por su cobertura de audiencia. Eso permitió trasmitir el sábado 6 y domingo 7, en directo los partidos de tercer y cuarto puesto y final, pasando en diferido las semifinales que habían coincidido con la capilla mortuoria en el Congreso Nacional y el entierro.
Fue uno de los días extraordinarios en mi vida que retengo con imágenes indelebles. Posiblemente las circunstancias que estaba viviendo con el Mundial de Alemania de por medio, hayan hecho fijar más aún aquel anuncio apenas pasadas las 13 horas del 1 de julio de 1974, hace de esto treinta y cinco años… el día que murió Perón.
Madrid, 30 de junio de 2009
RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa