• Raíz Argentina. Una historia de inmigrantes en Pergamino…

    La cuenta Adolfo “Vasco” Zabalza desde Pergamino, Argentina.  Titulado el relato “La emoción de una quimera”, se refiere al sueño que él y su hermana tuvieron por querer conocer el pueblo navarro de su padre y abuelo… Cirauqui.


    “La emoción de una quimera”
     
     
    Adolfo "Vasco" Zabalza, escritor y poeta - payador de Pergamino, Buenos Aires, Argentina

    Mi padre fue un vasco-navarro, que había llegado a nuestro país en el año1920, cuando tenía diez años de edad. Junto a sus padres se instaló en la Ciudad de Pergamino,  Provincia de Buenos Aires, donde se fue compenetrando de los modismos y costumbres de nuestro suelo, a tal punto que llegó a ser un buen intérprete del canto de nuestra tierra con el acompañamiento de su guitarra criolla.

    Pero si bien se había nutrido de la savia de nuestras tradiciones, nunca olvidó a su tierra natal y al pueblito donde naciera, como tampoco a los tíos y primos que allí habían quedado.
     
     
    Cirauqui, Navarra, España


    Cuando la oportunidad se presentaba, solía hablarnos de su casa natal, recordando sus dos plantas, la baja, donde se encontraba un establo y la parte superior donde residía la familia, también recordaba cuando niño oficiaba de monaguillo de la Iglesia de su pueblo o de su incursión por el coro de dicha Iglesia, todo esto lo hacía con gran nostalgia.

    Después de su fallecimiento, resolvimos con mi hermana que si algún día podíamos realizar un viaje a aquellas lejanas tierras, lo haríamos con el fin de conocer el pueblo y si fuera posible, la casa natal de nuestro padre.

    En el año mil novecientos noventa y nueve, se nos presenta esa oportunidad y junto a mi esposa y a su esposo, dimos inicio a aquel viaje sin saber ni tener idea alguna, de cómo haríamos para conocer aquello que de niños habíamos oído.

    Solamente teníamos el número de teléfono de una prima de nuestro padre, así que al llegar a Madrid después de doce horas de vuelo, tomamos un Bus y nos fuimos a Pamplona a hospedarnos en un acogedor Hotel en la parte vieja  de la ciudad.

    A poco de llegar, nos comunicamos con la prima mencionada y nos dijo con alegría que esperáramos en el Hotel, que en una hora estaría con nosotros; Es así que en un momento dado vemos entrar a unas diez personas, salí a su encuentro y pregunté si eran los familiares que esperábamos, nos respondieron con abrazos y lágrimas de emoción y alegría.

     Después de las presentaciones supimos que eran primos y primas hermanas de nuestro padre con sus respectivas esposas/os. Luego de una larga charla como era de rigor, les dije que nos gustaría conocer el pueblo natal de nuestro padre y la casa donde vivió durante su niñez, nos respondieron que al pueblo nos llevarían pero no tenían noción de donde estaba ubicada la casa, pero sí, nos mostrarían el pueblo y la casa donde sus padres lo habían dejado con una de sus tías, cuando ellos partieron para América (Argentina).

    Al día siguiente nos vinieron a buscar y nos llevaron al pequeño pueblo donde mi padre naciera, la primera emoción la tuvimos cuando a la vera del camino, un cartel de madera nos indicaba que estábamos llegando a Cirauqui, el pueblo que buscábamos y que se encuentra a unos 25 kilómetros de Pamplona.

    Al llegar un nudo en nuestras gargantas no nos dejaba hablar, sólo nos mirábamos con los ojos enrojecidos de emoción y con la humedad de una lágrima furtiva. Comenzamos a caminar junto a tres primos de nuestro padre por aquellas callejas desiertas  con el sol que daba de lleno y con fuerzas sobre nuestra humanidad, recorrimos el pueblo pero aun nos quedaba la casa.
     

    Iglesia de Cirauqui, una de las joyas del Camino de Santiago en su recorrido por Navarra, España


    Pasamos frente a la centenaria Iglesia y nos detuvimos frente a sus puertas que mostraban el lapidario paso de los años.  A uno de los primos se le ocurrió preguntarle a una señora que pasaba, si en dicho lugar había algún club de jubilados, pues entendía que solamente hablando con alguna persona mayor se podría obtener cierta referencia sobre lo que con tanta ansiedad buscábamos. Fue así que la señora nos indicó donde podíamos encontrar el club de marras.

    Era visto de afuera, una casa normal, pero al entrar vimos un gran salón con una barra bien lustrosa donde una mujer atendía a parroquianos  que acodados en el mostrador degustaban de su bebida predilecta.  Muy cerca de la puerta de entrada, vimos una mesa  ocupada por cuatro hombres ya mayores que jugaban a las cartas. 

    Entonces nos acercamos y uno de los primos, pidiendo permiso les dice: “ Permiso Señores, esta gente ha venido de América, y quiere saber si alguno de ustedes supo oír alguna vez de la casa Zabalza”, y aquí viene lo  inesperado… uno de los hombres, el que me daba su espalda, gira la cabeza hacia el primo y dice: “yo vivo en la casa Zabalza”.

    Lo que oí me pareció un sueño, ¡como podía ser que después de tan largo viaje, el primer hombre que encontraba me diría que vivía en la casa natal de mi padre! 

    Era tanta la emoción, que sólo atiné a preguntarle: ¿Usted está seguro Señor?...y recibo por respuesta, “¡hombre vivo yo”!.  Seguí insistiendo… “Vea que mi abuelo se llamaba Adolfo” y me responde: “Si y  tenía una hermana llamada Margarita y un hermano llamado Juan, muerto no hace mucho y yo estuve en su velatorio”.

    Tremendamente emocionado y no dudando de sus palabras, le pido si nos podía decir donde quedaba la casa para sacarnos una fotografía delante de ella. Entonces, aquel hombre se pone de pie, apura su vaso de vino, se coloca la boina negra y nos dice: “ Vengan conmigo”.

    Caminamos unas cuadras ansiosos, hasta que llegamos frente a un viejo portal y nos dice: “¡Esta es la casa donde nació vuestro padre!”.

    Con lágrimas en los ojos nos aprontamos a sacarnos una fotografía, pero aquel navarro, abre la puerta de la casa y llama a su mujer.  Entonces le digo que no queríamos molestar su intimidad, que sólo sacaríamos una foto del frente de la casa. Pero aquel hombre casi paternalmente me dice: “¡No hombre, ustedes vienen desde muy lejos, conozcan la casa de vuestro padre y abuelos!”.

    Entramos los cuatro y los primos se quedaron en la vereda.  La emoción nos embargaba, la casa estaba tal cual nuestro padre la recordaba; con manos temblorosas me apoyé sobre la balaustrada de la escalera que llevaba a los interiores de la casa y vi  cómo aquella madera estaba gastada por el transcurrir  de los años.

    A medida que iba subiendo, mi mano la acariciaba como sintiendo la mano de mi padre bajo la mía. Bajamos con lágrimas en los ojos y aquel hombre nos abrazó con ternura y vi que sus ojos también se empañaban de emoción…
     
    Para rematar aquel viaje en busca de una quimera, los primos que se habían quedado afuera, estaban hablando con un señor de la casa de enfrente. Entonces me llaman y me dicen: “Mira Adolfo, este señor se sentaba en el mismo banco junto a tu padre, en la escuela primaria” Ya era demasiado, sólo nos miramos y
    nos abrazamos con fuerza.

     El auto levantó un poco de polvo a la salida del pueblo, giré la cabeza y con una lágrima asomada, le dije “adiós” a aquel pedacito de suelo navarro.
                                                                                                                                           
    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa


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    Lista de comentarios

    Pablo05/12/2010 05:27:56

    Querido amigo, tu relato es algo paresido al de mi padre, que llego en ese tiempo, y me llena de emoción.
    Tuve la suerte de conocer a tu padre en una quinta que tenia la Flia. Luquelli. Alli me dio la guitarra para que se la repara de una pequeña rotura en el aro y se la lustrara. Esa quitarra se encuentra deteriorada, dentro de una vitrina en El Fortin Pergamino.

    liliana fernandez29/11/2010 18:02:00

    adolfo que gran emocion se lo que es eso ya que paso por la vieja casona de mis abuelos y me lleno de hermosos recuerdos de mi niñez junto a mis primos .Y como son las coas de la vida el sabado pasado recordamos nuestra niñez con tios y primos en el cumple de uno de ellos y fue tanta la emocion que solamente uno sabe que le sucede a nuestro corazon muy linda la nota amigo

    RAUL LIJOI28/11/2010 04:11:23

    HOLA VASCO, FELICITACIONES, SICERAMENTE MUY EMOCIONANTE, NO CONOCI A TU PADRE, PERO RECORDARLO ES MUY BELLO

    beatriz carnevale28/11/2010 00:48:15

    Querido amigo:aunque ya habia leido tu relato,he sentido tu gran emocion,al pisar la tierra de tu querido padre,La bella Iglesia,el pueblo,tus familiares,los amigos de tu padre,debe haber sido algo fuerte para ustedes.
    Y ademas creo es el sueno de todos los que tenemos los padres y abuelos nacidos enlejanos paises.
    Tienes que sentirte bendecido,por el recuerdo que te ha dejado.
    Carinosamente.. Beatriz.

    Carlos Trotta Costantino27/11/2010 11:56:23

    Querido Vasco:
    ¡¡¡EXCELENTE!!! ¡¡¡MAGNÍFICO!!!
    ¡¡¡QUÉ SENTIMIENTO!!!
    Una vez más demuestras la capacidad para volcar en letras lo que llevas dentro.
    La exaltación que siempre profesas por tu padre con seguridad hará que él tenga la misma devoción por ti en el sitio donde se encuentre y seguro que guitarra en mano hará las delicias de quienes lo rodean, y a no dudarlo tendrá puesto un babero...
    Vasquito me has hecho emocionar hasta las lágrimas... y eso que ya conocía el suceso...
    Esta vez desde Buenos Aires reiterando el correo que ya te había enviado.
    Publicamente queremos agradecer, Cecilia y yo, todas las atenciones y deferencias que habéis tenido al recibirnos en vuestra casa cuando visitamos Pergamino; y lo hago por este medio para que quien lea estas páginas, sepa de la dimensión que alcanza el concepto de amistad en el querido Vasco y su mujer.
    Un fuerte abrazo y otro para tu queridísima Norma.
    Besos para ambos.
    27 de noviembre de 2010

    chueco27/11/2010 00:02:01

    Vasco que emocionante leer tu relato con un contenido que encierra tantas situaciones emotivas y correlativas...¡¡ que fortuna en los sucesos¡¡¡¡

    sleimovicius26/11/2010 23:44:49

    Vasco querido, te aseguro que me has hecho llorar, imagino tu emoción y me alegra mucho que hayas encontrado la casa de tu viejo, a mí me hubiera gustado también conocer la de mi viejo, pero en fin me conformo con recordarlo cariñosamente, la pucha che ! qué emoción
    Abrazo grande, Leonardo

    Juan Calderon26/11/2010 21:18:33

    Vasco, querido Amigo, si bien ya me habías relatado esto, ahora leyendolo esta emocón tuya, me emociono yo también, y recuerdo a tu Padre con mi Padre en mi casa Paterna cantando los dos a duo. Fueron días inmemorables y es un orgullo poder recordar esto.

    Horacio Santilli 26/11/2010 20:46:50

    Me emocionó el relato.Conocí al morador de la casa Zabalza y fuí con su hijo desde la escuela primaria hasta la secundaria!

    luis Quiroga26/11/2010 19:22:23

    Muy emotivo Adolfo y en la seguridad que va al baùl de los recuerdos .

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