Raíz Argentina. Yo estuve en las Explosiones de Río Tercero

Nos hacemos eco de la nota publicada por EL REGIONAL, semanario de Villa María, Córdoba. La firma, para la sección de lectores, la Sra. Marily Trincavelli de Schwander, en un envío al director de la publicación villamariense, nuestro colega Miguel Andreis.
Nos retrotrae al 3 de noviembre de 1995, 15 años atrás, cuando explotó la Fábrica Militar, provocando la muerte de siete personas, unas 300 heridas y 10.000 habitantes tuvieron que evacuar sus casas. La zona de Río Tercero asolada.
Yo estuve en las Explosiones de Río Tercero...

Yo estuve en las Explosiones de Río Tercero...

Estaba en el colegio Jesús María y José, en el 1º piso, en mis clases de docencia en el nivel secundario. Cuando llegué, me llamó la atención que había en la puerta un colectivo de los grandes, y pensé que algún curso se iba de excursión. La profesora de música daba su clase. De pronto, todo explotó, sí, EXPLOTO. El colegio es un edificio antiguo, con un pasillo de vidrios, y ventanas que dan al patio interior. En segundos no quedaba nada. Los gritos aterraban. Un guardapolvo blanco teñido de rojo intenso corría de un lado a otro.
Pensé, una bomba al colegio Traté de contener a las chicas, el llanto… me asomé por la ventana tratando de ver la puerta del colegio, suponía que por allí explotó la bomba. Al levantar la vista hacia fabricaciones militares y el polo químico de la ciudad, vi el humo negro. Estaríamos a 8 ó 9 kilómetros. Me dije: no fue aquí.
Pensé, sería Atanor, Petroquímica,..la YPF, la planta de gas que hacía poco se había inaugurado ¿?? Me corrió un frío por la espalda, si era algo químico, en pocos minutos, nos envenenaríamos, corrí hacia el pasillo, y ayudé a sacar las chicas a la calle, pero ya no había control de nada, habrían pasado 5 o 6 minutos. Bajé las escaleras pidiendo calma. Explotó la segunda… y luego otras y otras. Así durante 6 ó 7 días. Volví a la ventana y vi el hongo enorme. Ese que sale en las fotos.
Se me hizo un blanco en la mente. Muy cerca de Fabricaciones estaba mi hijo mayor, Alejandro (13). Ya no podía contener a nadie. Solo pensaba en él. Agarré un ciclomotor y salí hacia allí. De vez en cuando una onda explosiva me tiraba al suelo. Caían las esquirlas. Una me dio en el brazo…otra me barrió. Buscaba entre los guardapolvos azules de la ENET; en los blancos de la Escuela Nacional, los celestes de Comercio. Gritaba: ¡¡Corran, corran!!… muchos lastimados. Observo en la esquina de Avda. Savio un jovencito con uniforme policial paralizado, le grito correé, correé. Me respondió que cumplía órdenes del jefe.
Varias veces escuche gritar mi nombre...Marily ¡!!..Marily… eran compañeritos de Alejandro, y yo solo les preguntaba por Ale, Nadie lo había visto. Subí a mi moto a un amigo de él. Su casa que quedaba cerca había desaparecido. Tenía que sacarlo del shock. Al llegar a la esquina de la escuela encuentro a mi marido y cientos de padres, profesores, todos gritaban fueran de sí. Sus hijos no estaban.
Trepé las escaleras hasta el aula de él, su banco estaba en el piso, la pared agujereada. Bombas en el piso, manchas de sangre. Alejandro no aparecía. Bajé y me junté con mi marido. Se descompuso un profesor que falleció posteriormente. Me dice que si se perforaba un tanque de cloro de Atanor, la muerte sería masiva. Rápidamente me indica: “vos, buscá a Andrés – el más pequeño de nuestros hijos, de once años-, que estaba en nuestra casa, y que se había podido comunicar telefónicamente”.
Se había encerrado en el baño con los dos perros. Le grito que sin Ale no me voy a ningún lado. Su voz fue firme. “Somos dos, salvá a Andrés, sácalo de Río Tercero. Salí por la ruta a Tancacha y me esperás en la entrada del pueblo. Tomé la motito y cargué al amigo de Alejandro, temía lo peor para su familia.
Las imágenes pasan en cámara lenta por mi cabeza. Hombres descalzos pisando vidrios, gritando… las ondas expansivas continuaban. Llegué a la casa y cargué a Andrés después de un fuerte abrazo. Éramos tres. Luego de andar no sé cuanto la motito se paró. Quizás sin nafta. La ruta era un éxodo organizado. De una camioneta me gritan Marilyn trae los chicos. Subimos en la parte de atrás. Venían tres perros también.
Mirábamos como la ciudad estaba envuelta en llamas, humo y explosiones. Al llegar a Tancacha le pedí que pararan, bajé a los chicos y los perros huyeron espantados hacia el campo. Esos animales se habían subido por su cuenta. No era de ninguno de los que viajábamos en ese vehículo. Un acto de supervivencia. Por momentos algunos de los que pasaban me saludaban por mi nombre. Supongo que eran las 10 de la mañana. Autos y ambulancias llevando heridos a hospitales o clínicas de otros pueblos. Perdí la noción del tiempo.
Recién a las 15, aproximadamente veo a la distancia nuestro auto. Eran Luis y Alejandro. Ya no puedo describir lo que se movió en mi interior. De ahí en más nos refugiamos en una casita humilde del campo. Nos atendieron maravillosamente. Se compartía la poca comida que quedaba. La temperatura superaba los 35º. Estar con vida se convertía en un milagro.
Alejando cuando escuchó las bombas, había corrido en sentido contrario. En ese momento no le prestamos atención a lo que nos decía. Luego supimos que la explosión estaba dirigida hacia la ciudad, para que no afectaran las plantas químicas. Ahí había una explicación el por qué no volaron las químicas. Toda la familia de mi marido estuvo vinculada a Fabricaciones militares. Le pregunto qué pasó y respondió: “Volaron la Fábrica”. Regresamos a Río Tercero.
Nos decíamos: “ESTAMOS DE PIE” como dándonos fuerzas. A los 21 días, volvieron a volar el lugar donde depositaban las bombas. Al iniciar esta descripción le conté que un colectivo estaba en la puerta de la escuela. Debía llevar un curso de visita a la Petroquímica, al lado de Fabricaciones Militares. Alguien llamó a la escuela y dijo que la visita quedaba postergada para otro día ¿¡¡CASUALIDAD!?
Quizás que esto sirva para que entiendan cuando decimos: NI OLVIDO, NI PERDON…JUSTICIA ¡!!
Marily Trincavelli de Schwander
RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa